En esta página, se reflejan las opiniones del Autor, con referencia a preguntas frecuentes de quienes se interesan en el tema y han escuchado versiones clásicas. Lo que sigue a continuación, no pretende ser la verdad revelada, sino que se remite a emitir una opinión.
En el afán reduccionista y vulgarizador de quienes optan por el camino más corto, fácil y rentable, nos hemos acostumbrado a escuchar que los de Aries son… o los de Virgo en cambio son… por no hablar de los de Libra que son… y así sucesivamente con todos los signos zodiacales.
Ahora pasaremos a explicar que se entiende por ser de Piscis, Leo o cualquier otro. La tierra en su movimiento orbital alrededor del sol se demora un año. Para ser exactos, tarda 365,2422 días.
El zodíaco de los signos, que es con el cual trabajamos y no de las estrellas, está conformado por un círculo que mide 360 grados, como todos los círculos. Al demorarse 365 días y una fracción en realizar este recorrido completo, significa que en algunos períodos del año estará ocupando una porción específica de su órbita.
Como el Sol es el eje de nuestro sistema solar, indica que siempre lo observaremos ocupando el centro, visto desde la tierra. Imaginemos que los signos del zodíaco son como una especie de telón de fondo donde se proyectan los planetas, la luna y todo lo que observamos en el espacio.
Esto quiere decir, por utilizar un ejemplo cualquiera, que en el período comprendido entre el 21 de diciembre y el 20 de enero, veremos al Sol en el centro y al fondo el signo Capricornio. Si el período es entre el 21 de enero y el 20 de febrero, veremos al Sol en el centro y al fondo el signo Acuario. De la misma forma veremos al Sol pasando por Sagitario, Tauro, Cáncer, Géminis o Escorpión, en los períodos correspondientes.
Esto ocurre todos los años exactamente en las mismas fechas, excepto en aquellas que estamos más o menos cerca del Año Bisiesto, en que puede ocurrir que esto suceda un día antes o después. Sin embargo, un mapa del cielo contempla la posición celeste de todos los planetas del sistema solar, incluyendo la luna.
No obstante, dependiendo del día, el Sol se ubicará en uno u otro grado del círculo zodiacal. Por ello es importante conocer con exactitud la fecha completa, puesto que habrá una posición particular que no se volverá a repetir en muchos años.
Además, el día, el mes y el año específico nos permitirán ubicar a los planetas en una posición especial. Como decíamos antes, el Sol, todos los años estará en un signo por las mismas fechas, pero es casi seguro que la Luna estará en otra posición e igual con el resto de los planetas de nuestro sistema.
Teniendo en cuenta que cada uno de ellos tiene una órbita de diferente tamaño, dependiendo que tan cerca o lejos esté del Sol, es muy complicado volverlos a ubicar en la misma posición que el año anterior o que muchos años después.
Para dar una idea de estas órbitas indiquemos el tiempo que cada planeta requiere para dar una vuelta completa alrededor del Sol. La luna requiere de 28 días, Mercurio 88 días, Venus 254, la Tierra un año, Marte casi dos años, Júpiter 12 años, Saturno 29,5 años, Urano 84, Neptuno 168 y Plutón 247.7 años.
Es fácil comprender que, lograr que las ubicaciones coincidan, demanda una gran cantidad de tiempo. Además del dato anterior, para dibujar de manera correcta el mapa astral del individuo, debemos conocer la hora con bastante precisión, pues una cosa es que veamos el Sol en el horizonte oriental que en el occidental. Este ocupará diferentes posiciones en el cielo dependiendo de la hora y cada ubicación característica exigirá una interpretación especial.
Como conclusión de lo anterior, nos falta indicar que ahora deberemos tener en cuenta la Latitud y Longitud terrestre del lugar de nacimiento. Este dato surge de las coordenadas geográficas de la ciudad natal, referencia que tenemos en cuenta los profesionales de esta disciplina.
Es decir que teniendo en cuenta las tres enumeraciones esenciales: fecha, hora y lugar natal, la multiplicidad de combinaciones es tan alta, que excede la capacidad de comprensión humana.
Observemos en el ejemplo anterior, como difieren las posiciones celestes en mapas que pertenecen a nacimientos distintos.
La Carta Astral como un organismo
Cada mapa celeste nos permite individualizar al consultante. Es decir, no podremos emplear fórmula alguna en la interpretación, dado que no existe la posibilidad de observar dos cartas iguales.
Por otra parte, debemos entender que toda Carta Astral o Tema Natal, está conformada por los 10 planetas (asumiendo como tales al Sol y la Luna), los 12 signos y las 12 casas, además de los aspectos que surgen de la relación que establecen los astros en el momento de un nacimiento.
Es fundamental entender que toda interpretación se hará teniendo en cuenta que cada componente de una Carta Astral, es un símbolo que debe ser interpretado dependiendo del caso particular. Por lo tanto los planetas o los signos no nos “hacen” nada —como la mayoría de los principiantes pretenden— sino que tienen un significado especial.
Las casas son el resultado de la división del círculo en 12 segmentos. Cada una de ellas nos permitirá entender la forma de expresión particular de nuestra personalidad, dependiendo del signo en que comiencen. A manera de ejemplo, cuando nos referimos a la casa segunda, la naturaleza se expresará diciendo “Yo tengo”, la cuarta “Yo siento”, la décima “Yo hago” o la 12 “Yo creo”. Es normal que donde comience cada una, habrá un signo diferente, por lo cual se manifestará de manera desigual.
El organismo celeste
Los signos tienen una representación simbólica en todo lo que nos rodea. Muchos aprendices saben que existe una correspondencia orgánica entre los seres vivientes y el espacio celeste. Esto significa que el zodíaco lo entendemos como un gran ser viviente, cuyos espacios definidos cumplen funciones, como los órganos en todo ser humano. Ejemplificando tomemos la energía de Tauro que en Astrología la asociamos a la garganta.
Entender la garganta, parte de la idea de entender a priori, el organismo del cual forma parte. De lo contrario no cumpliría ninguna función, ni tendría sentido. Para hacer un ejercicio práctico, trate de imaginar una garganta que no pertenezca a nada, que solo superviva por sí misma. Un tanto difícil, por no decir imposible.
De la misma manera entendemos el zodíaco. No podemos sacar de contexto a ninguno de los signos, porque sería como aislar el corazón para comprender al hombre, o quitarle las rodillas para justificar la forma de pensamiento de un ser cualquiera.
Así que suponer —como decíamos al principio— que los de Piscis son… es una forma vulgar de entender una disciplina tan antigua como la humanidad misma. Es obvio que en las descripciones que se suelen hacer de los signos en su forma general, siempre se acomodará a lo que nosotros suponemos que nos rige. Esto surge de la presencia de todos los signos en nuestro mapa natal.
Por otra parte, la creencia generalizada sobre la energía particular de cada signo, deriva de la experiencia particular que cada individuo haya tenido con nativos de tal o cual período del año. Además, si tenemos en cuenta que las personas hemos sido formadas en la idea que todo ocurre afuera y que somos “inocentes” de vivir las experiencias que no nos gustan, comprenderemos como proyectamos hacia el exterior lo que forma parte de nuestro interior.
En síntesis, cada vez que escuche que los de tal signo son… debe prepararse para escuchar seguidamente una tontería sin consistencia.